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miércoles, 23 de noviembre de 2011

"El pabellón de las peonías" de Lisa See


Título: "El pabellón de las peonías"
Autor: Lisa See
Editorial: Letras de bolsillo
Año de publicación: 2007
Cantidad de páginas: 345.

     Esta novela es la segunda obra que leo de Lisa See, autora de "El abanico de seda" que ya he reseñado anteriormente. En este caso, el relato vuelve a transportarnos a una cultura totalmente diferente, pero esta vez nos sumergimos en un plano más metafísico. En este sentido, la novela ha sido toda una sorpresa.
      Se toma como base el conocido tópico universal del "mal de amor" que afecta a las doncellas enamoradas. En 1664, al iniciarse en China la dinastía Quing, liderada por los manchúes, la situación de las mujeres fue caótica: algunas abandonaron sus hogares, fueron víctimas de torturas, violaciones reiteradas y hasta dieron la vida por sus hombres. En este contexto, algunas se convierten en escritoras y sus obras han pasado de generación en generación hasta llegar a nuestros días.
     El personaje central es Peonía, una joven de dieciseis años que está obsesionada por la clásica obra china "El pabellón de las peonías". Su padre, un hombre poderoso, decide llevar a cabo una representación de la misma en su casa. La doncella, durante la teatralización, conoce de manera casual y a escondidas a Ren, un joven del que se enamora profundamente. Este amor le pesa pues ella ya está comprometida con un desconocido al que su padre ha ofrecido en matrimonio. A partir de allí, el único refugio de Peonía pasa a ser el libro que justamente lleva su nombre y así, obsesionada por la lectura y el análisis de sus protagonistas, enferma de mal de amor.


Representación escénica de la ópera "El pablellón de las peonías", obra cumbre de la literatura china

      Las ironías del destino llevan a Peonía a revelar la identidad de su prometido. Para su sorpresa, es Ren. Sin embargo, ya es demasiado tarde, pues ella está tan débil que muere.  En realidad, es aquí donde comienza el verdadero sentido de la obra ya que Peonía pasa a ser un fantasma y así entendemos la concepción china del alma después de la muerte.
    Por aquel entonces (1644) yace la idea de que el alma de un difunto se divide en tres partes, cada una de ellas con un lugar distinto de descanso. Pero Peonía, por un olvido y negligencia de sus padres que no marcan su tablilla funeraria, pasa a ser un fantasma que vaga sin rumbo y se enfrenta de ese modo a las nuevas esposas de Ren.
    La novela es buena, pero a mi criterio no alcanza la magnitud de la anterior ( no puedo evitar compararlas ya que la idiosincracia sobre las mujeres permanece latente en esta obra constantemente). Destaco que he aprendido mucho sobre la mentalidad y cultura china. Colores, sabores, rituales de boda, rituales fúnebres, cantos, superticiones y creencias, llenan las páginas de una manera enriquecedora. Asumo que me costó terminarla, quizás por momentos la trama se volvió demasiado monotemática para mi gusto y quería saber cómo iba a finalizar. Sin embargo, en los episodios finales, la prosa alcanza la dinámica de los primeros.
    Me pareció muy interesante la aclaración que hace la autora al final de la obra, diciendo que la novela es histórica y narrando la cantidad de estudios que ha realizado para este relato. Algunas investigaciones son muy curiosas ya que Lisa See ha tenido que leer y estudiar artículos sobre las "mujeres- fantasmas- chinas", "escritos de los espíritus" y "autorretratos como reflejos del alma".
    Sin duda, a mi que me encanta aprender sobre la cultura oriental, este tipo de obras me resultan tan curiosas como gratificantes.

jueves, 25 de agosto de 2011

"El abanico de seda" de Lisa See



Título: “El abanico de seda”
Autor: Lisa See
Editorial: Salamandra
Año de publicación: 2006
Páginas: 317

      Oriente siempre se me ha representado como “otro mundo”, no por la distancia geográfica, sino más bien por las concepciones mundanas y  metafísicas. Culturalmente,  a veces me hace estremecer…Algunas prácticas me parecen magníficas y otras atemorizantes. La lectura de esta novela me hizo reflexionar muchísimo sobre esta temática.
      “El abanico de seda” es un relato en primera persona, que a modo de autobiografía narra en cuatro partes las etapas de la vida de su protagonista: Lirio Blanco. Así, a través de “Años de hija”, “Años de cabello recogido”, “Años de arroz y sal” y por último “Recogimiento”, conocemos  mediante un personaje ficcional, el prototipo de la vida  de las mujeres en China, con costumbres que se mantuvieron hasta aproximadamente principios del siglo XX.
      De este modo, nos sumergimos en detalle dentro del ritual del vendado de los pies, el sufrimiento y peligros que conlleva y la recompensa a la que se puede aspirar al lograr los apreciados “lotos dorados”. Con Lirio Blanco nos enteramos de las adversidades de pertenecer al sexo femenino: el aislamiento casi permanente en el piso de arriba de las casas, los matrimonios arreglados, la sumisión al padre, al marido y luego a los hijos varones.
      La historia se centraliza en la amistad entre Lirio Blanco y Flor de Nieve. Ambas se convierten a los siete años en laetong, que significa almas gemelas. Esta relación es de suma fidelidad y se respeta como un matrimonio. Se comunican entre ellas por el nu shu, lenguaje secreto que crearon hace siglos las mujeres de la China para hablarse entre ellas.
      Un abanico de seda es el símbolo de la unión entre estas dos niñas que crecen juntas. En él, vuelcan frases que van reflejando los momentos intensos de la existencia de ambas. El destino va cambiando la vida de las mujeres, quienes comparten sus emociones y sus vivencias más íntimas en relación al matrimonio, el sexo y la maternidad. Sin embargo, la hermandad peligra por un malentendido en la interpretación de una frase del nu shu.
      El relato nos transporta permanentemente a un mundo desconocido. Es imposible no juzgar la severidad del trato hacia el sexo femenino, al extremo de considerar inútil a una criatura por el simple hecho de nacer mujer.
      Para quienes gustan de la literatura oriental, el rigor histórico y la fuerza novelesca se complementan en la medida justa en cada episodio del libro. Como me pasa siempre con la narrativa asiática me he quedado con ganas de más...

       Unos "lotos dorados" perfectos debìan medir a lo sumo 8 cm

     Los pequeños zapatos eran cosidos y bordados por las propias mujeres para resaltar el ideal estético de la época