Autor: Jeannette Walls
Editorial: Suma de Letras
Año de publicación: 2005
Cantidad de páginas: 430.
No pocas veces, pero sí las suficientes como para recordarlas, he leído relatos en los que la realidad supera ampliamente la ficción. Esta novela autobiográfica es un buen ejemplo de ello. La historia de vida de la periodista - y ahora escritora - norteamericana Jeannette Walls desborda las páginas de esta novela con anécdotas duras, sacrificadas, mostrándonos lo cruda que puede ser una infancia cuando se está desprotegido. Aquí no hay orfandad, pero sí padres ausentes.
Rex Walls, hombre dedicado por completo a la bebida, y Rose Mary, pintora bohemia, constituyen un matrimonio al que no les interesa mantener a sus cuatro hijos a fuerza de trabajo y esfuerzo. Los quieren a su manera, pero no asumen responsabilidades. No les gusta trabajar y tienen una filosofía en la que promulgan que hay que vivir con lo justo y necesario. Lori, Jeannette, Brian y Maureen, se las arreglan como pueden. Sobreviven en una infancia llena de miserias pero también de travesuras e ilusiones.
El castillo de cristal es el proyecto de hogar que Rex Walls ha prometido a sus hijos. Jura que inventará un artefacto para encontrar oro en el desierto y así se harán ricos. Ya diseñó los planos del castillo con todos sus detalles. Sin embargo, esta idea nunca se concreta. El paso del tiempo va demostrando a los niños que su padre sólo tiene sueños, pero no ganas de llevarlos a cabo.
Luego de vivir situaciones límite y de quedar prácticamente los niños a cargo de sus padres, uno a uno, a pesar de ser muy jóvenes, deciden independizarse probando suerte en Nueva York. Así, la gran manzana los recibe como la tierra de las oportunidades. Cada uno comienza una nueva vida en la que los recuerdos del pasado están indefectiblemente muy presentes.
La novela me ha gustado mucho. Es una historia de superación personal muy vívida. Me ha hecho recordar mucho a "Las cenizas de Ángela" de Franck Mc Court. Este tipo de historias dejan la sensación de que uno es el hacedor de su destino y puede ganarle a la mediocridad con esfuerzo y voluntad. Al ver la fotografía de Jeannette Walls, no puedo evitar recordar que durante años ha revuelto la basura para buscar algo que comer y hoy vende con orgullo ya más de cuatro millones de ejemplares de su novela. Creo que estos relatos merecen ser leídos. Son un ejemplo de que no estamos determinados por el ambiente en el que nacemos y que pese a las condiciones más desfavorables se puede salir adelante.

