Título original: "La carte et le territoire"
Autor: Michel Houellebecq
Editorial: Anagrama
Año de publicación: 2010
Cantidad de páginas: 377.
Ha sido un gran acierto la lectura de este libro y el descubrimiento de este autor. Sin embargo, no es una novela que recomendaría a cualquiera, no es de aquellos textos ligeros para llevar a la playa sino que tiende a hacernos reflexionar constantemente sobre diversos temas que atañen a la naturaleza del ser humano.
Hay un personaje central que es el pintor Jed Martin y la novela viene a ser una biografía suya. Reconozco que está escrita con tantos detalles de su vida que por momentos uno tiene dudas sobre la veracidad de la historia.
Con el escenario de París como fondo, presenciamos el ascenso de Jed en su profesión sin que él se lo haya propuesto demasiado. Sus novedosas fotografías de los mapas de carreteras Michelín, sus retratos al óleo que configuran una serie sobre oficios sencillos o más tarde su serie de composiciones de empresa, en la que aparecen personalidades conocidas como Steve Jobs y Bill Gates, son aclamadas por la crítica y suscitan todo tipo de especulaciones entre los historiadores. De este modo, pensamientos sobre el mercado del arte, la arquitectura, el capitalismo, las relaciones humanas, el destino, la muerte, se entremezclan con las acciones de los personajes conformando buena parte de la trama.
| Puente del Archeveché con vista de Notre-Dame |
El propio Houellebecq se incorpora como personaje y aunque este recurso no es nuevo, resulta sorprendente el tratamiento que se da a si mismo. En este sentido, no sólo se describe inmerso en hábitos desagradables sino que se vuelve protagonista de episodios siniestros que le dan un carácter de novela negra a la historia.
En definitiva estamos ante la narración de una vida que al finalizar nos deja la sensación de lo efímera que resulta la existencia. Para Jed hubieron pocos pero intensos romances, una relación difícil con su padre, una madre ausente, pocas amistades y a fin de cuentas...el arte. Sólo lo que ha plasmado en sus obras es lo que ha quedado para la posteridad como signo de trascendencia.
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| Jardines de Luxemburgo |
Es muy difícil plasmar por escrito el carácter del libro porque si bien es una novela, tiene en cierto modo un corte ensayístico gran parte del tiempo. ¿Por qué recomiendo leerla? Simplemente porque me ha parecido una gran reflexión sobre los tiempos modernos que plantea cuestiones en las que todos como seres humanos nos hallamos involucrados.
