Título original: "Misión Olvido"
Autor: María Dueñas
Editorial: Planeta
Año de publicación: 2012
Cantidad de páginas: 511.
Al terminar esta novela me quedé con la sensación agria de cuando te despides de un libro que te ha encantado. No lo empecé muy convencida puesto que había leído reseñas que decían que "El tiempo entre costuras", la anterior novela de María Dueñas era mejor; sin embargo, a mi ésta me atrapó desde el comienzo. Sin tapujos, me sumergí en la historia de Blanca Perea, una española recién separada, devastada porque su marido la ha dejado por otra mujer. La aventura comienza cuando nuestra protagonista decide aislarse de su entorno cotidiano por un tiempo y viaja a California para trabajar un tiempo como investigadora en la Universidad de Santa Cecilia. Su labor es organizar el legado que ha dejado hace treinta años un emérito profesor español de la sede: Andrés Fontana. En California, entrarán en juego el resto de los personajes de la novela, en especial el misterioso profesor Daniel Carter, discípulo de Fontana; a quien irá conociendo a medida que avance en su trabajo.
Esta es una historia de intriga, aventura y superación. Es una novela de aprendizaje en donde la protagonista evoluciona para madurar su pena y es en ese camino, precisamente, en donde se encuentra con historias de vida afines, que cada uno ha sobrellevado como puedo, no siempre de la mejor manera.
Siempre creí que el título de la obra, "Misión Olvido", hacía referencia metafórica a la condición de Blanca, de querer cortar con su pasado amoroso para limpiar sus heridas. Sin embargo, esa es solo una lectura simbólica. En la trama, aparece dentro de la investigación de Blanca, una alusión concreta a este título, cuando ella se topa con ciertas líneas inesperadas del legado que debe organizar.
¿Por qué me gustó tanto la historia? Me ha parecido una novela cálida, amena, llevadera, de aquellas en las que la historia te absorbe. El sentir de los personajes lo he visto muy bien planteado y por esa razón, ha sido fácil involucrarme en la subjetividad del relato.
Me hubiese gustado un epílogo, pues el desenlace se me hizo muy abrupto, muy rápido y me he quedado con esa sensación de querer alargar un poquito más la condición final de los protagonistas. Supongo que es menester de las obras que nos han gustado mucho, cuyas últimas páginas leemos lentamente para retrasar el final...¿les ha pasado alguna vez?















